Día del Escritor

Discurso pronunciado por el Director de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), Fernando Retuert de la Torre, en representacion del Directorio, el dia 28 de Diciembre 2009, en la Cena de celebración.

Estimados amigos escritores:

Círculo Literario Carlos Roberto Mondaca Cortés
Sociedad de Escritores de Chile (SECH), Filial Gabriela Mistral

Celebrar el día de algo o alguien es agradecer su presencia entre nosotros. Es también recordar lo que aquel o aquella significan, quizás con la esperanza que los celebrantes veamos incrementado nuestro bienestar y proyección, a través de su legado .

Alguien quiso un día celebrar el día del escritor.

En Argentina el festejo ocurre un día de junio, en honor de un poeta local. En Venezuela, se festeja otra fecha, recordando a don Andrés Bello, preclaro intelectual que habitó fértilmente entre los chilenos durante los comienzos de la Patria. En Chile… un 28 de Diciembre, día de los Santos Inocentes… ¿Coincidencia o Metáfora?

No estoy seguro si al pensar en esta celebración, se quiso destacar jubilosamente la actividad escritural como una de las más meritorias y honrosas creaciones para la sociedad y sus individuos.

No estoy seguro de esto, pues, quien escribe, lo hace muchas veces en tal estado de silencio y aislamiento de sus congéneres, que bien puede este hombre escribiente, estar dando cuenta de sus íntimas fantasías, angustias o esperanzas, sin esperar recompensa ni dejar eco alguno sobre sus semejantes.

Lo cierto es que este trabajo regala las huellas -a veces gigantescas- de un hombre capaz de expresar en palabras su creación, su forma de sentir o las bases para que otros continúen desarrollando una o más líneas de trabajo en beneficio de la comunidad y de cada uno de sus componentes.

¿Podría de ser llamada literatura, la carta de un suicida?

Respondo, con cierta seguridad, que sí. Siempre y cuando lo que haya dejado estampado en el papel que hubo de acoger sus lágrimas y sus letras contenga la fuerza, la pasión o el fiel retrato de un ser verídico, dotado de mente y alma o para decirlo de otra forma, de pensamiento y emoción que lo haga reconocible como uno más de ese gran cuerpo de infinitos sentires, que la humanidad va construyendo sobre la tierra.

Es decir, se reconozca en aquel, no a un ser alienado, separado sin remedio, del devenir de nuestra historia, sino a un hermano que optó por detener anticipadamente su aventura de vivir, por razones que seamos capaces de entender o al menos sentir.

Hay quienes han hecho de su decir, una creación de suficiente grandeza para ser reconocida como obra de arte, sea por su universalidad o por un profundo remecer de emoción e intelecto.

Muchos más - la mayoría- son o somos artesanos de la palabra. Amamos esta actividad, y soñamos con universos fantásticos. Aspiramos a albergar con propiedad el hálito emanado de otros espíritus, dejando que éste viva de tal forma dentro del propio, que al final, sean uno solo, escritor y lector.

Desearíamos también hermanar con nosotros a muchos seres, sabiendo construir huellas escriturales suficientemente nutritivas como para que sean tomadas con interés y cariño por uno y ojalá muchos lectores.

Transitar los senderos que permiten una actividad como la del escritor, suele presentar incomodidades, asperezas, desencuentros y reyertas, que desalientan a muchos interesados en ejercer el antiguo oficio.

La palabra es atacada por la degradación del lenguaje desde quienes son incapaces de –siquiera- sospechar la grandeza de esta expresión. Es prostituida por los mercaderes del negocio rápido y cuantioso.

Los escritores deben aprender a convivir con sus iguales, entre veleidades, egolatrías y envidias soterradas.

Tal vez por todas esas razones valga la pena celebrar.

Celebrar que los escritores sobrevivan entre enemigos que no le desean precisamente lo mejor.

Celebrar porque los escritores, sea como sea … y aún cuando cubiertos de heridas, sean capaces de juntarse para alentar sueños y alzar una copa con sus pares, para continuar una vez más .

Celebrar, por continuar respirando ideales y pariendo palabras que se unen al gran tejido de mensajes hilados por espíritus fecundos, y que tiene la virtud y capacidad de sostener nuestras fragilidades y fortalezas.

¡! SALUD a todos !!

Fernando Retuert de la Torre
Director
Sociedad de Escritores de Chile (SEC) Filial Gabriela Mistral
Miembro del Círculo Carlos Mondaca

La importancia de una Sede o Local

Nuestra institución, que tiene más de 56 años de existencia, fundada en La Serena el 13 de agosto de 1953, no ha tenido la fortuna dentro de su gestión de alcanzar el gran sueño de toda organización: contar con una Sede o Local de funcionamiento propio. Este Círculo Literario, que fue capaz de organizar y otorgar el Premio Regional de Literatura a prestigiosos escritores locales y nacionales, concretar la ansiada Plaza de los Poetas, merecer el reconocimiento a su labor cultural otorgándosele la "Medalla de la Ciudad", no tiene local propio de funcionamiento.

El año 2003, gran parte de esos sueños fueron truncados, todo el trabajo realizado y logros obtenidos fueron convertidos en cenizas tras el incendio de la Casa del Vecino Serenense, local donde funcionaba el Círculo Carlos Mondaca Cortés. Con esto, gran parte de la identidad, actividades y propósitos quedaron sujetos a parcialidades o dependencias externas. Es como vivir en casa ajena o arrendada, sujetos a espacios y tiempos que impiden planificación y autonomía. Cuando no se tiene lo propio las iniciativas se apagan, los compromisos se diluyen, no existe ánimo de proyectarse hacia el futuro.

Lo que ocurre cuando no se tiene un local propio:"En nuestro caso, debemos cargar nuestra documentación de arriba a abajo, lo que no se trajo a una reunión queda pendiente quizás hasta cuando. Si queremos llenar un papel, no tenemos siquiera una máquina mecánica con la que presentar un papel decente".

A esta altura del llanto muchos dirán que "hay que moverse" ¿quién? ¡ustedes por supuesto! dirán. Si es muy fácil. Entonces, en ese punto se nos ocurre llamar a terreno a quienes promueven el "trámite fácil" y ¡Oh!¡desaparecen!

Conclusión: Sacrificio de unos pocos y... gloria de muchos. ¡Pamplinas! Esfuerzo de algunos, y bien por ellos si alcanzan sus frutos.
Las tomas de terreno, las casas de los okupas, los edificios de no sé quién, que luego son públicos, los otros de un dos por tres muy luego son del Arzobispado, terrenos que pronto son vendidos o convertidos en lucrativas playas de estacionamiento... ¡Que raro, nosotros no! ¿Porque somos personas jurídicas "no políticas, no religiosas"...? ¡Por ahí va la cosa!

¿Y por qué no nos tapan la boca?

Con la Sede propia seríamos el doble o el triple de socios, haríamos actividades 4 veces al mes, podríamos tener nuestra biblioteca y archivo de documentos. Podríamos recibir a nuestros invitados y autoridades. Promoveríamos la cultura en nuestra casa y fuera de ella. Y postularíamos nuestros proyectos culturales citando dirección propia, donde estarían los bienes adquiridos, nuestro patrimonio a la vista de todos.

¡Qué orgullo contar con Sede propia!
¡Una casa grande donde acoger este loco mundo de la Cultura!
¡Un sueño loco de alto vuelo!



Actividad realizada en el desaparecido local de la Casa del Vecino Serenense. En la foto, declama la socia Lucy Funes Ubilla.